Por Miguel Díaz Román
Ante el inminente inicio de una nueva temporada de huracanes, surge la realidad de que los modelos predictivos que utilizan las aseguradoras para adquirir una adecuada protección a través del reaseguro fallaron gravemente durante el paso del huracán María, lo que coloca a las aseguradoras del país en una disyuntiva, pues deben utilizar estos modelos por disposición de la Oficina del Comisionado de Seguros (OCS), aun cuando estos subestimaron las pérdidas en 2017 y no han sido calibrados.
La temporada de huracanes comienza el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre. Los pronósticos para 2026 anticipan alrededor de 13 tormentas, 6 huracanes y dos de ellos fenómenos intensos.
“Las pérdidas reales causadas por el huracán María aparecían en los modelos como si fuera un evento que iba a ocurrir en más de 400 años. ¿Qué significa eso? Pues que los modelos estaban mal. Los modelos subestimaron las pérdidas. Y cómo las compañías compran reaseguro en base a las recomendaciones de los modelos para cumplir con las exigencias del regulador y las agencias calificadoras, y no cuentan con el respaldo de una compañía internacional que tenga coberturas regionales o mundiales, tuvieron que responder con su capital”, sostuvo Alexis Sánchez Géigel, presidente de la aseguradora MAPFRE.
En 2019, tras el paso del huracán María, la OCS intervino y liquidó a las aseguradoras Integrand Assurance Company y Real Legacy Assurance Company, luego de que la falta de reaseguro las condenara a la insolvencia.
Los asegurados presentaron aproximadamente 11,300 reclamaciones. Hasta el presente, los asegurados han dejado de cobrar $372 millones, mientras que la Asociación de Garantía y Seguros Misceláneos, que es el organismo que responde en los casos de insolvencia, ha pagado $78 millones.
Pérdidas rebasan proyección de modelos
“En base a la evidencia, ¿qué tenemos? Tenemos a San Felipe, que fue un huracán categoría 5 en 1928; luego, en 1932, tenemos a San Ciprián, que fue un huracán categoría 4; y en 2017 tenemos a María, que fue un huracán categoría 4. El huracán Irma, que llegó a ser categoría 5, pasó cerca. Eventos que expongan a Puerto Rico a la categoría 5 o 4 van a ocurrir con una frecuencia de por lo menos uno cada 100 años. Entonces, definitivamente las pérdidas a nivel de 100 años van a ser mayores que lo que dicen los modelos”, dijo Sánchez Géigel.
“Esto pone de relieve la importancia de adquirir reaseguro por encima de lo requerido por el regulador y las agencias calificadoras, ya que depender únicamente de esos umbrales puede comprometer la solvencia, como ocurrió con las dos aseguradoras (Integrand y Real Legacy) tras el huracán María”, explicó Sánchez Géigel.
“Los modelos se tienen que calibrar y eso no ha ocurrido. Al presente se cuenta con las pérdidas reales de María; lo que falta es calibrar los modelos. Calibrar los modelos podría significar una mayor compra de reaseguro y un alza en los precios (de las primas), pero tendremos una industria más preparada ante una eventual catástrofe material», agregó el ejecutivo.
Necesario calibrar
Sánchez Géigel señaló que la OCS está promoviendo que las aseguradoras adquieran reaseguro en base a 250 años. No obstante, sostuvo que, si los modelos no son calibrados en base a la experiencia en pérdidas del huracán María, continuarán estimando pérdidas insuficientes. Este aumento no afecta a la industria, ya que desde 2018 se exigía la compra a 250 años por la agencia calificadora AM Best, la cual es la más utilizada en el mercado.
“Los modelos son modelos predictivos, que son un tipo de inteligencia artificial. Utilizan la experiencia pasada para predecir eventos futuros. Pero si la data de los eventos pasados, como fue el huracán María, no se incorpora en los modelos, continuarán arrojando pérdidas insuficientes”, insistió.
“Si las pérdidas reales en los modelos sobrepasaron los 400 años, ¿qué significa eso? Literalmente, se puede interpretar como ‘no se preocupen porque esto no volverá a pasar en 400 años’. Esto no tiene lógica cuando, en menos de 100 años, tuviste a San Felipe, a San Ciprián y a María. Y en el mismo año de María tuviste a Irma, con categoría 5, que te pasó por el lado», sostuvo.
El ejecutivo sugiere que el regulador exija, para la compra de reaseguro, el uso de los modelos de simulaciones catastróficas que se acercaron más a la realidad en el huracán María como un evento de 100 años, o que hayan calibrado sus modelos y puedan documentarlo.
Aumentos de prima
Advirtió que establecer tales cambios causará que las aseguradoras incurran en una mayor compra de reaseguro, lo que repercutirá en un aumento en la prima.
“Pero también provocará que no tengamos tantas insolvencias al momento de un desastre y que la economía de Puerto Rico sea más resiliente. Si en realidad no queremos tapar el sol con la mano y hacer las cosas bien, el objetivo es evitar las insolvencias. Insolvencias que lleven a negocios a radicar quiebra, insolvencias que causen que familias no puedan recuperar parte de su capital y su vida cambie para lo negativo. El seguro tiene que estar para cuando se necesita: se necesita después de una catástrofe y para restablecer a las personas al estado en que se encontraban previo al evento”, explicó el ejecutivo.
Por su parte, Juan Terrassa, quien es CEO de One Alliance Insurance Corp, expresó que los modelos que se utilizan al presente parten de la protección de 250 años.
«Está estimación es responsable junto con el capital y sobrante del asegurador. Con una robusta protección catastrófica deben proteger adecuadamente a los asegurados. Lo ocurrido por los eventos de Irma y María ciertamente marca pauta para el próximo modelo. No obstante, los aseguradores puramente domésticos, no siendo parte de una multinacional, tienen que responsablemente proteger su cartera con el modelo sugerido por el regulador y las entidades calificadoras», estimó Terrassa.
Irresponsables los incumbentes
«Puerto Rico se sitúa geográficamente en una zona expuesta a huracán y terremoto. Los huracanes tienen temporada atmosférica y los terremotos no. Los primeros vienen con previo aviso para prepararse, los terremotos viven 24/7 los 365 días al año sin previo aviso. Por tanto, los directivos de los aseguradores locales cumpliendo con su deber de fiducia tienen que comprar la adecuada protección. En el caso de los eventos tras Irma y María, los directivos y las respectivas juntas de directores fueron irresponsables al no cumplir cabalmente con su deber de fiducia. Como consecuencia los asegurados quedaron huérfanos de protección», dijo.
«Los incumbentes en el momento y la junta de directores al final son los responsables ante los accionistas, ante el regulador y ante las entidades calificadoras y, por su puesto, ante los asegurados, que son quienes pagan prima por la protección», concluyó Terrassa.









